El artículo reivindica el papel del ACV para analizar el impacto ambiental de determinados productos y procesos y, por tanto, para poder tomar decisiones en el ámbito empresarial e institucional que promuevan de forma efectiva la sostenibilidad de la actividad económica.


¿Qué es el ACV?


El ACV es una metodología que tiene como objetivo el estudio de los impactos ambientales asociados a un sistema (sea éste un producto, proceso, actividad, empresa, tecnología, etc) desde “la cuna hasta la tumba”. El estudio incluye el ciclo completo del producto, es decir, las etapas de extracción y procesado de materias primas; producción, transporte y distribución; uso, reutilización y mantenimiento; reciclado y disposición final.


El ACV estudia distintas categorías de impacto ambiental, como el potencial de calentamiento global o huella de carbono y el potencial de consumo de agua o huella hídrica; también se consideran otros indicadores, como la acidificación, eutrofización, toxicología, agotamiento de recursos, smog fotoquímico, etc. En definitiva, se mide el impacto ambiental en cada uno de estos ámbitos que se genera de la utilización de uno u otro producto o proceso.


Los envases reutilizables dan un mejor resultado ambiental


Un ejemplo de aplicación del ACV es un estudio llevado a cabo en 2009 por un consorcio internacional en el que participó la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida que dirige Pere Fullana.


Se analizaron las distintas opciones (cajas de plástico reutilizables y de madera y cartón de un solo uso) para el transporte de frutas y hortalizas en centro Europa.


En general, las opciones de plástico reutilizable y de madera de un solo uso dieron un  mejor comportamiento ambiental, con resultados similares (aunque en conjunto ligeramente favorables a la opción reutilizable) en calentamiento global, acidificación, uso de recursos abióticos y smog fotoquímico. Además, la opción de un envase reutilizable ofreció también mejores resultados en eutrofización.

 

 

 

 

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