Actualmente, el modelo productivo más habitual se basa en extraer recursos naturales para producir bienes, que son consumidos y, finalmente, eliminados en forma de residuos. Este modelo lineal se fundamenta en la premisa de una hipotética disponibilidad ilimitada de recursos, que no contempla los límites y los impactos asociados a la generación de residuos. Frente a la insostenibilidad de este modelo, la economía circular (o circularidad) se plantea como una alternativa sostenible. Esta promueve modelos económicos que se centren en maximizar la eficiencia del uso de recursos y minimizar la generación de residuos, aumentando su reutilización y reciclaje.

Desde 2015, la transición a una economía circular se ha establecido como objetivo principal en la Unión Europea, siendo reforzado con el nuevo Plan de acción para la economía circular, publicado en marzo de 2020, que forma parte del Pacto Verde Europeo (European Green Deal en inglés). Este Plan de acción establece tres grandes líneas de actuación. Primero, la creación de un marco legislativo para una política de productos sostenibles, con el fin de asegurar la sostenibilidad de los productos en los mercados europeos. Segundo, empoderar a los consumidores y compradores públicos aumentando la información de los productos, como por ejemplo, su vida útil, disponibilidad de servicios y manuales de reparación. Y, tercero, aumentar la circularidad industrial, enfocándose en sectores claves, como son los envases, el plástico y los alimentos, entre otros.

A finales de 2021 se espera que la Comisión Europea presente la Iniciativa legislativa de Productos Sostenibles, que ampliará la Directiva actual de Ecodiseño. Como parte de esta iniciativa, la Comisión valorará la necesidad de establecer principios de sostenibilidad en los productos, como pueden ser mejorar la durabilidad, reutilizabilidad, aumentar el contenido de reciclado, reducir las huellas de carbono y ambientales, entre otros. Además, la Comisión establecerá  un espacio europeo común de datos para aplicaciones circulares inteligentes, para aumentar la disponibilidad de datos que permitan la circularidad a lo largo de las cadenas de suministro.

En este sentido, ARECO juega un papel clave para la transición de las cadenas alimentarias españolas hacia la circularidad.  ARECO, al fomentar el uso de envases reutilizables para la distribución de productos alimentarios, impulsa el uso eficiente de recursos y la reducción de los impactos ambientales asociados al transporte de estos productos. Para conocer y comunicar los beneficios ambientales de este modelo, ARECO encargó el estudio ambiental comparativo de cajas reutilizables de plástico y cajas de cartón de un solo uso  para la distribución de frutas y hortalizas en España (véase artículo). Además, para establecerse como referente a la transición circular, ARECO creó, a finales de 2020, la Beca ARECO de investigación postdoctoral en circularidad con la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático ESCI-UPF. Esta beca tiene como objetivo principal evaluar la circularidad de los sistemas de distribución actuales y estudiar las mejoras potenciales de ciertas innovaciones dentro del sistema de la distribución de alimentos.

Por Laura Batlle Bayer, investigadora de la beca postdoctoral ARECO en la Cátedra UNESCO de Ciclo de ida y Cambio Climático de ESCI-UPF.